XXVIII Jornada de Mediación en Barcelona

Mediación y vulnerabilidad: reflexiones de la XXVIII Jornada de Mediación en Barcelona

El pasado 9 de octubre tuve el placer de participar como moderador en la XXVIII Jornada de Mediación, organizada por la Fundación Internacional Olof Palme y celebrada en el Colegio de Docentes y Profesionales de la Cultura (CDL), en Barcelona.

La jornada, que llevaba por título «Mediación y gestión del conflicto: ¿qué funciona realmente hoy?», reunió a profesionales de la mediación, la abogacía, el trabajo social y otras disciplinas relacionadas con la resolución de conflictos. La sala estaba llena, lo que demuestra el interés que sigue despertando la mediación y la necesidad de disponer de espacios donde compartir experiencias y reflexionar sobre nuestra práctica profesional.

Agradecí especialmente la invitación de la Fundación Internacional Olof Palme para moderar una de las mesas. Fue una oportunidad para reencontrarme con compañeros y compañeras de profesión, conocer otros puntos de vista y participar en un debate que considero especialmente necesario.

 

¿Qué funciona realmente en la mediación actual?

La jornada comenzó con las intervenciones de Bernat Giral Balletbò, presidente de la Fundación Internacional Olof Palme; Àlex Rocas Jordi, decano del Colegio de Docentes y Profesionales de la Cultura, y Carme Panchón Iglesias, mediadora y miembro del Patronato de la Fundación.

Carme Panchón también moderó el diálogo inaugural con Marianela Sánchez, abogada y mediadora, responsable institucional de la Escuela Argentina de Mediación, en el que se abordaron las aportaciones de la neurociencia y los retos actuales de la mediación.

La primera mesa, «Mediación y ADR: entre las expectativas y la realidad», estuvo moderada por Mariona Garriga de Ahumada y contó con la participación de Josep Fité Guarro, técnico del Centro de Mediación de Cataluña; Anna Vall Rius, abogada, profesora y directora de Logos Media, y Virginia Rodríguez Fragoso, presidenta de la Asociación de Mediación y Pacificación de Conflictos de Madrid.

La jornada se cerró con la intervención de Imma Barral Vinyals, directora general de Derecho, Entidades Jurídicas y Gestión Adecuada de Conflictos del Departamento de Justicia y Calidad Democrática de la Generalitat de Cataluña.

 

Cuando el conflicto también es vulnerabilidad

La mesa que tuve el honor de moderar llevaba por título «Cuando el conflicto también es vulnerabilidad: comprender antes de intervenir».

Me acompañaron tres profesionales con una experiencia considerable en ámbitos diferentes, pero muy relacionados con la mediación.

Eva González-Nebreda, abogada y mediadora, responsable del Centro ADR del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Barcelona, aportó su experiencia en conflictos de vivienda, construcción y relaciones vecinales.

Maria Virginia Matulič Domandzic, trabajadora social, antropóloga y profesora investigadora de la Universidad de Barcelona, contribuyó con una perspectiva social, especialmente vinculada a las situaciones de exclusión y vulnerabilidad.

Aida Marzo Matencio, psicóloga, socióloga, mediadora comunitaria y familiar y presidenta de Ètic Hàbitat, aportó su experiencia en mediación comunitaria y en situaciones en las que los conflictos están condicionados por factores personales, emocionales o relacionales.

Una de las cuestiones que pusimos sobre la mesa es que no todas las personas llegan a una mediación en las mismas condiciones. Detrás de un conflicto que aparentemente parece sencillo puede haber dificultades económicas, dependencia, miedo, problemas familiares, falta de información o situaciones de vulnerabilidad que no siempre son evidentes.

Y si no tenemos en cuenta estas circunstancias, difícilmente podremos ayudar a las personas a encontrar una solución adecuada.

 

La imparcialidad no significa ignorar los desequilibrios

De todas las reflexiones de la mesa, hay una que quisiera destacar especialmente.

¿Qué debe hacer un mediador cuando una de las partes se encuentra en una posición claramente más débil que la otra?

En mediación hablamos a menudo de neutralidad e imparcialidad, dos principios esenciales de nuestro trabajo. Pero esto no significa que debamos pasar por alto las diferencias de poder, de información o de capacidad de negociación que pueden existir entre las personas.

Creo que una de las responsabilidades del mediador es detectar estos desequilibrios y ayudar a compensarlos, siempre sin tomar partido ni decidir por nadie.

A veces será necesario dedicar más tiempo a una de las personas para que pueda comprender mejor la situación. En otros casos, habrá que facilitar información, adaptar el desarrollo de las sesiones o recomendar que las partes dispongan de asesoramiento jurídico o de otros profesionales.

El objetivo no es favorecer a una parte en perjuicio de la otra. Es procurar que ambas puedan participar en la mediación, expresar sus intereses y tomar decisiones con libertad.

Porque un acuerdo no es necesariamente equilibrado solo por el hecho de que ambas partes lo hayan firmado. También importa cómo se ha llegado a ese acuerdo y si realmente han podido negociar en condiciones adecuadas.

Naturalmente, hay situaciones en las que los desequilibrios son tan importantes que es necesario valorar si la mediación es viable o si es preferible recurrir a otras vías.

 

Una reflexión que también afecta a los conflictos vecinales y empresariales

Estas cuestiones forman parte del día a día de muchos profesionales que nos dedicamos a la mediación de conflictos en Barcelona.

En mi actividad como abogado, mediador y conciliador, trabajo especialmente en conflictos vecinales, comunidades de propietarios, desacuerdos mercantiles y societarios y conflictos dentro de las empresas y organizaciones.

En una comunidad de vecinos, por ejemplo, un problema de convivencia puede estar relacionado con circunstancias personales que desconocemos. En una empresa familiar, una discrepancia económica puede esconder años de dificultades de comunicación. Y en un conflicto entre socios, las diferencias de información o de capacidad de decisión pueden condicionar considerablemente la negociación.

Cada situación es diferente y no existen soluciones universales. Precisamente por eso es tan importante escuchar a las personas, entender qué hay detrás del conflicto y adaptar la intervención a sus necesidades.

La mediación no consiste en convencer a las partes para que lleguen a un acuerdo a cualquier precio. Consiste en ayudarlas a dialogar, explorar alternativas y, si es posible, construir una solución que puedan asumir libremente.

 

Una jornada para seguir aprendiendo

De la mesa que moderé me quedo con cuatro ideas que resumen muy bien lo que quisimos trabajar: detectar la vulnerabilidad, comprender el contexto, adaptar la intervención y preservar la autonomía de las personas.

Quiero agradecer nuevamente a la Fundación Internacional Olof Palme que contara conmigo para participar en esta XXVIII Jornada de Mediación. También al Colegio de Docentes y Profesionales de la Cultura por acogerla, a Eva González-Nebreda, Maria Virginia Matulič Domandzic y Aida Marzo Matencio por sus aportaciones, y a todas las personas que asistieron y participaron en el debate.

Fue una jornada muy provechosa, tanto por el contenido de las intervenciones como por las conversaciones con otros profesionales.

Después de muchos años trabajando en la resolución de conflictos, sigo convencido de que siempre tenemos cosas que aprender. Y encuentros como este nos ayudan a revisar cómo trabajamos y a mejorar la manera de acompañar a las personas cuando necesitan resolver sus diferencias.

 

Daniel Sererols Villalón
Abogado, mediador y conciliador de conflictos registrado en Barcelona.

Mediación vecinal y comunitaria, conflictos entre socios, mediación mercantil y empresarial, conflictos dentro de las organizaciones y resolución extrajudicial de conflictos.

Teléfono: 661 463 306
Correo electrónico: daniel@mediadorconflictos.com
Web: www.mediadorconflictos.com

 

 

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