16 Sep Conciliación privada en Barcelona y formación continua
Conciliación privada en Barcelona y formación continua: cómo formular una buena propuesta
La formación continua forma parte de mi manera de entender el ejercicio profesional de la mediación y la conciliación de conflictos en Barcelona y Cataluña. Los conflictos cambian, las herramientas evolucionan y quienes nos dedicamos profesionalmente a su gestión necesitamos seguir formándonos, compartiendo experiencias y revisando nuestra manera de trabajar.
Desde la publicación de la Ley Orgánica 1/2025, que ha supuesto un importante impulso para los medios adecuados de solución de controversias (MASC), he realizado tres formaciones específicas en conciliación. Dos de ellas a través del Consell de l’Advocacia Catalana (CICAC) y otra a través del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya (COPC).
Actualmente participo en el Curso de Formación Avanzada en Conciliación 2026, organizado por el Consell de l’Advocacia Catalana. La formación se está desarrollando en diferentes colegios de la abogacía de Cataluña y, en mi caso, asisto a las sesiones que tienen lugar en Barcelona.
Para mí, esta continuidad en la formación no responde únicamente a la necesidad de conocer los cambios normativos. La conciliación requiere también práctica, herramientas y una revisión constante de nuestra manera de escuchar, preguntar, intervenir y formular propuestas.
El pasado lunes tuve la oportunidad de participar en una sesión impartida por Mercè Alaball Giménez, presidenta de la Associació de Professionals de la Mediació de Conflictes de Catalunya (ACDMA), entidad de la que también formo parte como miembro. La sesión estuvo dedicada a una cuestión que considero especialmente interesante para quienes trabajamos profesionalmente en conciliación: cómo identificar y formular las mejores propuestas para ayudar a las partes a avanzar hacia un posible acuerdo.
Fueron tres horas de trabajo muy práctico. A través de diferentes paneles, las personas participantes trabajamos conjuntamente sobre preguntas y situaciones concretas, compartimos respuestas y contrastamos posteriormente nuestras reflexiones. Una metodología dinámica que permitió llevar a la práctica muchas cuestiones que, sobre el papel, pueden parecer sencillas, pero que no siempre lo son cuando estamos delante de un conflicto real.
En conciliación, no hay que precipitarse
Una de las ideas de la sesión que considero más importantes es la necesidad de no precipitarse a la hora de formular una propuesta.
La conciliadora o el conciliador no está para encontrar rápidamente una solución y ponerla encima de la mesa. Antes tiene que escuchar, observar, preguntar y entender qué está ocurriendo.
También debe saber gestionar los tiempos del proceso. Una propuesta puede ser buena y, sin embargo, estar planteada en un momento inadecuado.
Antes de intervenir, hay algunas preguntas que me parecen especialmente útiles:
¿He observado suficientemente?
¿He entendido cuál es el verdadero problema?
¿Conozco los intereses y las necesidades de las partes?
¿Es este el momento adecuado para formular una propuesta?
Y hay otra cuestión que tampoco debemos olvidar: no todo es mediable ni todo es conciliable. Saber valorar cuándo un conflicto puede abordarse mediante una mediación, una conciliación u otro MASC forma parte también de nuestra responsabilidad profesional.
Los hechos y la historia que construimos sobre ellos
Otro aspecto que trabajamos durante la sesión fue la diferencia entre los hechos y la interpretación que cada persona hace de esos hechos.
Cuando dos personas llegan a una conciliación, cada una trae consigo su propia historia del conflicto. Han vivido unos determinados acontecimientos, pero también los han interpretado desde su experiencia, sus expectativas, sus necesidades y sus intereses.
Por eso, antes de pensar en posibles soluciones, hay que conocer la historia de las partes.
Las reuniones iniciales, la escucha y las preguntas abiertas son especialmente importantes. No basta con saber qué pide cada persona. Necesitamos intentar comprender por qué lo pide y qué necesidad o interés existe detrás de esa posición.
Para quienes ejercemos profesionalmente la conciliación hay una pregunta especialmente interesante:
¿Estamos trabajando sobre los hechos o sobre la interpretación que las personas hacen de esos hechos?
Probablemente trabajamos con ambas cosas. Ser conscientes de ello nos ayuda a comprender mejor el conflicto antes de intervenir.
Diez criterios para valorar una propuesta de conciliación
Una de las herramientas más prácticas que me llevo de esta formación es una checklist que puede resultar muy útil antes de formular una propuesta de conciliación.
Estos son los diez criterios que considero conveniente revisar:
- Legalidad. La propuesta debe ser conforme a derecho. No podemos plantear una solución contraria a la legalidad.
- Viabilidad. Debe poder llevarse realmente a la práctica y ser ejecutable por las partes.
- Aceptabilidad. Debemos preguntarnos si, conociendo el conflicto y a las personas implicadas, la propuesta tiene posibilidades razonables de ser aceptada.
- Equilibrio. Conviene valorar si mantiene un equilibrio adecuado entre los intereses de las partes.
- Sostenibilidad. No basta con resolver el problema inmediato. Hay que pensar si la solución puede mantenerse en el tiempo.
- Adecuación a los intereses de las partes. La propuesta debe responder, en la medida de lo posible, a las necesidades e intereses que hemos identificado durante el proceso.
- Oportunidad. ¿Es este el momento adecuado para plantearla? El momento también forma parte de la propuesta.
- Claridad. Las partes deben entender perfectamente qué se les está proponiendo y cuáles serían sus consecuencias.
- Capacidad de desbloqueo. Una propuesta puede ser especialmente útil cuando permite superar un bloqueo en la negociación o abrir una posibilidad que hasta ese momento no se había contemplado.
- Respeto a la autonomía de las partes. Para mí, este último punto es fundamental. La propuesta debe dejar siempre espacio para que sean las propias partes quienes decidan, sin transmitir una sensación de imposición.
Antes de hablar podemos, por tanto, hacer una última comprobación: ¿la propuesta es legal, viable, aceptable, equilibrada, sostenible, adecuada a los intereses de las partes, oportuna, clara, capaz de desbloquear la situación y respetuosa con su autonomía?
Y todavía añadiría una pregunta más:
¿Es realmente la mejor propuesta que puedo formular en este momento?
Tomar decisiones antes de hablar
Esta idea resume muy bien buena parte de lo que trabajamos durante la sesión de Mercè Alaball: en conciliación hay que aprender a tomar decisiones antes de hablar.
La persona conciliadora tiene que decidir si debe formular una propuesta o todavía no, si es mejor presentar una o varias alternativas, cuándo hacerlo y cómo plantearlas.
También debe saber decidir cuándo es preferible no hacer ninguna propuesta y continuar escuchando.
Cuando llega el momento de presentarla hay que hacerlo con especial cuidado. Importan las palabras, el tono, el momento y el estilo de comunicación. Una misma propuesta puede ser recibida de manera muy diferente dependiendo de cómo se formule.
Todo ello sin comprometer la imparcialidad. La conciliadora o el conciliador puede ayudar a abrir caminos, plantear alternativas y contribuir a desbloquear una negociación, pero no debe transmitir que existe una única solución correcta ni que las partes están obligadas a aceptarla.
La persona conciliadora puede formular una propuesta. La decisión corresponde siempre a las partes.
Seguir formándose para gestionar mejor los conflictos
Después de años trabajando profesionalmente en mediación y gestión de conflictos, sigo considerando imprescindible continuar formándome.
La entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025 y el mayor protagonismo que han adquirido los MASC han abierto una etapa especialmente interesante para quienes nos dedicamos profesionalmente a la prevención y gestión de conflictos.
Pero la formación no puede quedarse únicamente en conocer la normativa. Por eso valoro especialmente sesiones como la impartida por Mercè Alaball, que nos obligan a revisar cómo escuchamos, cómo preguntamos, cuándo intervenimos y de qué manera podemos hacerlo mejor.
El Curso de Formación Avanzada en Conciliación del CICAC, que se está desarrollando en diferentes puntos de Cataluña, es también una muestra de la creciente importancia que están adquiriendo la conciliación, la mediación y los MASC como formas de abordar los conflictos.
Como abogado, mediador de conflictos y conciliador privado en Barcelona, considero que la formación continua no consiste simplemente en acumular conocimientos o certificados. Es una responsabilidad profesional.
Porque detrás de cada mediación o conciliación hay personas, empresas, socios, organizaciones o entidades que necesitan encontrar una manera de gestionar una situación que, en muchas ocasiones, lleva tiempo bloqueada.
Y quizás una de las preguntas más sencillas que podemos hacernos antes de intervenir sea también una de las más importantes:
¿He escuchado suficientemente, he entendido qué necesitan las partes y es este el mejor momento para intervenir?
Porque, muchas veces, una buena propuesta de conciliación empieza bastante antes de formularla.
¿Cuándo acudir a un conciliador privado en Barcelona?
La conciliación privada puede ser especialmente útil cuando existe un conflicto que las partes quieren intentar resolver sin acudir directamente a un procedimiento judicial, o cuando una negociación se encuentra bloqueada y resulta conveniente la intervención de un profesional neutral.
En la conciliación, el profesional puede asumir una intervención más propositiva que en la mediación. Después de escuchar a las partes, conocer suficientemente el conflicto e identificar sus intereses y necesidades, el conciliador privado puede ayudar a explorar alternativas y, cuando sea oportuno, formular propuestas concretas que contribuyan a acercar posiciones y facilitar un acuerdo.
La decisión final corresponde siempre a las partes.
En mi actividad como mediador de conflictos y conciliador privado en Barcelona y Cataluña, trabajo especialmente en conflictos empresariales, mercantiles y organizacionales, ámbitos en los que la intervención de un tercero neutral puede resultar especialmente útil cuando la relación o la negociación se encuentran bloqueadas.
Conflictos entre socios
Especialmente cuando existen diferencias sobre la continuidad de la empresa, su gestión, la salida de uno de los socios o las condiciones económicas de una separación.
Empresas familiares
Donde a las cuestiones empresariales pueden añadirse relaciones personales y familiares que hacen más difícil alcanzar acuerdos.
Conflictos contractuales y mercantiles
Cuando existen discrepancias sobre el cumplimiento, interpretación o desarrollo de una relación comercial.
Conflictos dentro de empresas y organizaciones
Entre personas con responsabilidades diferentes, órganos de administración, equipos directivos u otras estructuras internas.
Asociaciones, fundaciones y otras entidades
Cuando aparecen diferencias entre miembros, juntas, órganos de gobierno o personas con responsabilidades dentro de la organización.
En este tipo de situaciones, la conciliación permite crear un espacio estructurado de negociación y contar con un profesional que pueda ayudar a ordenar el conflicto, identificar los verdaderos puntos de desacuerdo y explorar posibles soluciones.
No se trata de imponer un acuerdo. Se trata de ayudar a las partes a encontrarlo y, cuando sea útil, formular propuestas que permitan desbloquear la negociación.
Si tiene un conflicto empresarial, mercantil u organizacional, una discrepancia entre socios o una situación que considera que podría abordarse mediante mediación o conciliación privada, puede ponerse en contacto conmigo. Una primera valoración permite analizar el conflicto y determinar qué procedimiento puede resultar más adecuado.
Daniel Sererols Villalón
Abogado, mediador de conflictos y conciliador privado en Barcelona
Miembro de la Associació de Professionals de la Mediació de Conflictes de Catalunya (ACDMA)
Mediación, conciliación privada y MASC
Barcelona y Cataluña
📞 Tel. 661 46 33 06
✉️ daniel@mediadorconflictos.com
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