10 Ago A UN AÑO DE LA MUERTE DE DARLIN CANALES
A UN AÑO DE LA MUERTE DE DARLIN CANALES: SEGURIDAD, CONVIVENCIA Y MEDIACIÓN COMUNITARIA EN NUESTROS BARRIOS
El próximo mes de septiembre se cumplirá un año de la muerte de Darlin Canales, un joven menor de edad y vecino de la plaza de la Farga, en el barrio de la Bordeta de Barcelona, que murió después de ser apuñalado en el Calaix de Sants, en el barrio de Badal.
En su momento tuve ocasión de hablar de Darlin en este blog y de entrevistar a su padre. Ahora, cuando nos acercamos al primer aniversario de aquel hecho tan doloroso, creo que puede ser un buen momento para volver a recordarlo, pero también para plantearnos una cuestión que va mucho más allá de un caso concreto: ¿qué podemos hacer para construir barrios más seguros, cohesionados y capaces de prevenir los conflictos antes de que se agraven?
La respuesta no es sencilla, porque la seguridad y la convivencia en los barrios dependen de muchos factores. Evidentemente, necesitamos recursos policiales, prevención y capacidad de respuesta ante las conductas delictivas. Pero la experiencia diaria en nuestros barrios también nos demuestra que la seguridad está estrechamente relacionada con el cuidado del espacio público, la educación, la prevención de conflictos, el trabajo comunitario, la participación ciudadana y la existencia de canales permanentes de diálogo entre vecinos, entidades y administraciones.
Es precisamente dentro de esta visión más amplia donde considero que la mediación comunitaria, la prevención de conflictos y las prácticas restaurativas pueden realizar también una aportación importante.
La convivencia en los barrios también es una forma de prevención
Cuando hablamos de seguridad ciudadana pensamos, lógicamente, en policía, vigilancia y prevención del delito. Todo ello es necesario, pero la realidad de un barrio es mucho más compleja y existen numerosos factores que condicionan tanto la seguridad objetiva como la percepción que las personas tenemos de los lugares en los que vivimos.
Una plaza mal iluminada, un espacio público deteriorado, conflictos reiterados por ruido, comportamientos incívicos, tensiones entre diferentes grupos, problemas relacionados con determinados usos del espacio público o la falta de interlocución entre vecinos y administración pueden generar progresivamente una sensación de abandono y deterioro de la convivencia.
No todos estos problemas son policiales y, precisamente por ello, tampoco pueden resolverse exclusivamente mediante respuestas policiales. La prevención de los conflictos comunitarios requiere una mirada más amplia, capaz de combinar seguridad, urbanismo, educación, servicios sociales, participación ciudadana, trabajo comunitario y mecanismos de diálogo y mediación.
La convivencia se construye cada día y muchas veces empieza por cuestiones aparentemente pequeñas. Algunos conflictos que con el paso del tiempo llegan a deteriorarse comenzaron siendo problemas mucho más sencillos que no fueron detectados a tiempo, que no se abordaron adecuadamente o que no encontraron un espacio donde las personas implicadas pudieran hablar y buscar soluciones.
Mediación comunitaria en Barcelona: intervenir antes de que el conflicto se deteriore
La mediación comunitaria puede ser especialmente útil ante conflictos relacionados con la convivencia vecinal, el uso compartido del espacio público, los ruidos, determinadas actividades económicas, las relaciones interculturales, las comunidades de propietarios, las relaciones entre generaciones o las tensiones que pueden surgir entre diferentes colectivos que comparten un mismo barrio.
Conviene, sin embargo, dejar muy claro cuáles son sus límites. La mediación no sustituye a la policía, a los tribunales ni a las administraciones públicas. Cuando existe un delito, una situación de violencia o un riesgo para las personas, deben intervenir los organismos competentes.
Pero entre una convivencia completamente pacífica y una conducta delictiva existe un espacio muy amplio en el que sí podemos trabajar. Es precisamente ahí donde la mediación de conflictos comunitarios y vecinales puede contribuir a recuperar la comunicación, identificar necesidades e intereses, reducir tensiones, buscar acuerdos y, en determinados casos, evitar que un conflicto continúe escalando.
Una buena política de convivencia debería ser capaz de actuar también en estas fases tempranas y no únicamente cuando el problema ya se ha convertido en una situación grave. Prevenir un conflicto no significa ocultarlo ni evitar hablar de él. Muchas veces significa exactamente lo contrario: detectarlo, reconocerlo y crear las condiciones necesarias para poder abordarlo antes de que se deteriore.
Prácticas restaurativas, prevención y comunidad
Junto con la mediación comunitaria, las prácticas restaurativas ofrecen una perspectiva especialmente interesante para trabajar la convivencia. Su finalidad no consiste simplemente en determinar quién tiene razón y quién está equivocado, sino en trabajar las relaciones, favorecer la asunción de responsabilidades, comprender cómo determinadas conductas afectan a otras personas y reconstruir, siempre que sea posible, los vínculos dentro de una comunidad.
En un barrio, esta mirada puede resultar especialmente valiosa porque una comunidad no está formada únicamente por calles, edificios y plazas. Está formada por personas que comparten espacios y que necesitan encontrar maneras de convivir: vecinos y vecinas, jóvenes, personas mayores, comerciantes, asociaciones, centros educativos, servicios públicos, cuerpos policiales, profesionales sociales y administraciones.
Todos ellos forman parte de un mismo ecosistema comunitario. Cuando existen comunicación, confianza y canales de interlocución, determinados problemas pueden detectarse y abordarse antes. Cuando esa comunicación desaparece o los diferentes actores dejan de escucharse, resulta mucho más fácil que los conflictos se enquisten y que pequeñas tensiones terminen convirtiéndose en problemas de convivencia más difíciles de gestionar.
Por eso las prácticas restaurativas y la mediación comunitaria no deberían contemplarse únicamente como instrumentos para actuar cuando el conflicto ya se ha producido. También pueden formar parte de una cultura de prevención, diálogo, corresponsabilidad y cuidado de las relaciones dentro de nuestros barrios.
Participación ciudadana: los vecinos también debemos formar parte de las soluciones
Existe otro elemento que considero fundamental para mejorar la convivencia y prevenir los conflictos: la participación ciudadana.
Las asociaciones vecinales conocemos de primera mano muchas de las situaciones que se producen diariamente en nuestros barrios. Recibimos quejas, propuestas, preocupaciones y también ideas de personas que viven en las calles y plazas sobre las que posteriormente deben tomarse decisiones. Ese conocimiento de proximidad puede resultar muy útil si existen mecanismos adecuados para hacerlo llegar a las administraciones.
Por eso considero importante mantener canales permanentes de interlocución entre las administraciones, el movimiento vecinal y el conjunto de entidades del territorio. La participación ciudadana no debería entenderse únicamente como la posibilidad de protestar cuando aparece un problema. Participar también significa escuchar, proponer, dialogar, colaborar y construir soluciones conjuntamente.
En este contexto, desde la Associació de Veïns i Veïnes de la Plaça de la Farga hemos impulsado una campaña de recogida de firmas que ya ha superado las 300 adhesiones, con diferentes propuestas dirigidas a mejorar la seguridad y la convivencia en nuestros barrios.
Entre las cuestiones planteadas se encuentran la mejora de la iluminación en espacios con poca visibilidad, el refuerzo de la presencia policial y de las patrullas de proximidad y a pie, la recuperación de figuras de vigilancia en plazas y espacios públicos, una mayor presencia de educadores y educadoras de barrio, el estudio de sistemas de videovigilancia en determinados espacios especialmente sensibles y la valoración de actuaciones urbanísticas que puedan contribuir a prevenir situaciones de riesgo.
Más allá de la cifra concreta de firmas recogidas, esta iniciativa expresa algo que considero especialmente importante: la voluntad de muchas personas de participar, proponer y contribuir activamente a mejorar el lugar donde viven. La participación ciudadana puede ser también una herramienta de prevención y de construcción de convivencia.
Barcelona y L’Hospitalet: los conflictos comunitarios no entienden de límites administrativos
El Calaix de Sants, en el barrio de Badal, donde se produjo la agresión que acabó con la vida de Darlin, se encuentra en un entorno urbano próximo a L’Hospitalet de Llobregat. Esta circunstancia también invita a reflexionar sobre una realidad metropolitana que a veces olvidamos: los barrios y los problemas de convivencia no terminan necesariamente donde aparece una línea administrativa en un mapa.
Las personas se desplazan continuamente entre Barcelona y L’Hospitalet para estudiar, trabajar, comprar, practicar deporte, utilizar el transporte público, encontrarse con amigos o simplemente hacer vida cotidiana. En muchos puntos, ambos municipios forman parte de una realidad urbana estrechamente conectada.
Por ello, resulta interesante prestar atención también a las experiencias de mediación comunitaria en L’Hospitalet de Llobregat, así como a las iniciativas de convivencia, prevención de conflictos y trabajo comunitario que se desarrollan en los municipios del entorno metropolitano de Barcelona.
Los conflictos comunitarios y vecinales no entienden demasiado de fronteras municipales. Por eso, especialmente en las zonas donde confluyen barrios pertenecientes a diferentes municipios, la coordinación entre administraciones, servicios públicos, profesionales, entidades y ciudadanía puede adquirir una importancia todavía mayor.
La convivencia metropolitana requiere también capacidad para compartir experiencias, aprender de aquello que funciona en otros territorios y desarrollar políticas de prevención y resolución de conflictos que tengan en cuenta la realidad cotidiana de las personas.
Seguridad, convivencia y mediación: necesitamos respuestas complementarias
En las últimas semanas hemos conocido también una noticia positiva: durante este mes de agosto está previsto reforzar la plantilla de los Mossos d’Esquadra en el distrito de Sants-Montjuïc. Ante el repunte de robos que se ha detectado, una mayor presencia policial puede contribuir a mejorar tanto la seguridad como la percepción de seguridad del vecindario.
Sin embargo, creo que sería un error plantear este debate como una elección entre policía o mediación, vigilancia o educación, seguridad o participación ciudadana. No son alternativas incompatibles, sino respuestas diferentes y complementarias ante problemas diferentes.
Necesitamos intervención policial cuando corresponde actuar policialmente y profesionales sociales y educativos cuando existen situaciones que requieren una intervención de estas características. Del mismo modo, necesitamos espacios públicos cuidados, un urbanismo que favorezca la convivencia, asociaciones activas y una ciudadanía que disponga de canales para participar en las decisiones que afectan a su entorno. Y necesitamos también mediación comunitaria, diálogo y prácticas restaurativas cuando existen conflictos que todavía pueden abordarse desde la comunicación, la prevención y la búsqueda de soluciones compartidas.
Probablemente, una de las claves para mejorar la seguridad y la convivencia en nuestros barrios sea precisamente aprender a utilizar cada herramienta en el momento adecuado, coordinando recursos y evitando esperar a que los problemas hayan alcanzado un nivel de deterioro que haga mucho más difícil su solución.
Un año después: recordar también significa aprender
Cuando se cumpla un año de la muerte de Darlin será inevitable volver a pensar en lo sucedido, especialmente para su familia y para quienes lo conocieron, pero también para un barrio que vivió aquel acontecimiento con una enorme tristeza.
No podemos cambiar lo que ocurrió, pero sí podemos preguntarnos qué hemos aprendido y qué podemos hacer a partir de ahora. Podemos mejorar nuestros espacios públicos y reforzar la prevención, escuchar más a nuestros jóvenes, favorecer una mayor presencia de profesionales en las calles y plazas, mejorar la coordinación entre administraciones y crear mejores canales de participación ciudadana. Y también podemos intervenir antes cuando empiezan a aparecer problemas de convivencia y conflictos comunitarios.
La mediación no puede resolver todos los problemas de una ciudad y pretenderlo sería desconocer sus propios límites. Sin embargo, la mediación comunitaria, la prevención de conflictos, el diálogo y las prácticas restaurativas sí pueden contribuir a construir comunidades con una mayor capacidad para gestionar sus diferencias, afrontar sus conflictos y reaccionar antes de que determinadas situaciones se deterioren.
Después de muchos años vinculado tanto a la mediación como al movimiento vecinal, cada vez estoy más convencido de una idea sencilla: la convivencia no se construye únicamente cuando aparece un conflicto; se construye mucho antes, en las relaciones cotidianas, en el cuidado de los espacios compartidos, en la capacidad de escucharnos y en la voluntad de afrontar los problemas cuando todavía estamos a tiempo de encontrar soluciones.
Recordar a Darlin también puede significar eso. Preguntarnos, cada uno desde nuestra responsabilidad, qué podemos hacer para construir barrios más seguros, más cohesionados, más participativos y con una mejor convivencia para todos, y continuar trabajando conjuntamente para conseguirlo.
Más información sobre la iniciativa vecinal
La Associació de Veïns i Veïnes de la Plaça de la Farga continúa con la campaña de recogida de firmas para promover mejoras relacionadas con la seguridad y la convivencia. La iniciativa ya ha recibido el apoyo de más de 300 personas y continuará durante las próximas semanas, coincidiendo con la proximidad del primer aniversario de la muerte de Darlin.
En este artículo de la Asociación puede consultarse más información sobre la iniciativa y sobre el recuerdo de Darlin:
https://www.avplacafarga.cat/en-record-de-darlin-menjady-i-per-la-seguretat-del-nostre-veinat/
Mediación comunitaria, conflictos vecinales y prácticas restaurativas
Si desea realizar alguna consulta relacionada con mediación comunitaria en Barcelona, conflictos vecinales, convivencia en los barrios, mediación en comunidades de propietarios, prevención y resolución de conflictos, prácticas restaurativas o participación comunitaria, puede contactar conmigo:
Daniel Sererols Villalón
Mediador de conflictos · Abogado
Barcelona
📞 Tel. 661 463 306
✉️ Correo electrónico: daniel@mediadorconflictos.com


