30 May Jean Schmitz: un legado para las prácticas restaurativas, la mediación y la cultura de la paz
Jean Schmitz: un legado para las prácticas restaurativas, la mediación y la cultura de la paz
La comunidad internacional de la mediación, la justicia y las prácticas restaurativas ha recibido con tristeza la noticia del fallecimiento de Jean Schmitz, uno de los grandes referentes internacionales en el ámbito de la transformación pacífica de los conflictos y de la construcción de relaciones más humanas y respetuosas.
A lo largo de su trayectoria profesional, Jean Schmitz dedicó su vida a compartir conocimiento, experiencia y humanidad. Recorrió numerosos países impartiendo formación, facilitando procesos de diálogo y promoviendo una manera diferente de entender los conflictos, basada en la responsabilidad, la reparación del daño y la reconstrucción de los vínculos entre las personas.
Fotografía: Con Jean Schmitz durante su visita a Barcelona en noviembre de 2025. Un maestro de las prácticas restaurativas, de la mediación y de la construcción de paz que dejó una profunda huella en muchas personas de todo el mundo.
Tuve el privilegio de conocerle personalmente y de participar en una de sus últimas formaciones hecha en Barcelona, en la sede del CDL. Como tantas otras personas que tuvieron la oportunidad de aprender de él, pude comprobar que detrás de su prestigio internacional había una persona cercana, generosa y profundamente comprometida con las personas.
Jean Schmitz entendía que los conflictos forman parte inevitable de la convivencia humana. Sin embargo, defendía que la forma en que los afrontamos puede marcar la diferencia entre la ruptura y la reconstrucción, entre la confrontación y el aprendizaje, entre el castigo y la restauración.
Las prácticas restaurativas, a las que dedicó buena parte de su vida profesional, nos invitan a situar a las personas en el centro de los procesos. Nos recuerdan que, cuando se produce un conflicto o un daño, la pregunta principal no debería ser únicamente quién tiene la culpa, sino también qué ha ocurrido, quiénes se han visto afectados, cuáles son sus necesidades y qué podemos hacer para reparar las consecuencias producidas.
Esta mirada restaurativa ha demostrado su utilidad en ámbitos muy diversos: centros educativos, organizaciones, comunidades, servicios sociales, programas de justicia restaurativa, instituciones y procesos de mediación. Más allá de las metodologías concretas, representa una forma de entender las relaciones humanas basada en la escucha, el respeto, la corresponsabilidad y el diálogo.
En una época marcada con frecuencia por la polarización, la confrontación y la dificultad para escuchar a quien piensa de forma diferente, el mensaje de Jean Schmitz adquiere todavía más valor. Su trabajo nos recuerda que la cultura de la paz no es una idea abstracta ni un objetivo lejano. Se construye cada día a través de nuestras conversaciones, de nuestras decisiones y de nuestra capacidad para reconocer la humanidad de quienes nos rodean.
Quienes trabajamos en mediación sabemos que los conflictos no desaparecen por sí solos. Necesitan espacios seguros de comunicación, escucha y encuentro. Necesitan personas dispuestas a comprender antes que juzgar y a construir antes que destruir. Precisamente ahí radica una de las grandes aportaciones de las prácticas restaurativas y una de las enseñanzas más valiosas que Jean Schmitz transmitió durante décadas.
Su legado no se encuentra únicamente en los cursos, talleres o conferencias que impartió. Vive también en los miles de personas que continúan aplicando sus enseñanzas en escuelas, barrios, organizaciones, servicios de mediación y programas de justicia restaurativa en distintos lugares del mundo.
Muchas de las personas que tuvimos la fortuna de coincidir con él conservaremos el recuerdo de un profesional brillante, pero sobre todo de una persona profundamente humana. De alguien que supo combinar conocimiento, experiencia y humildad. De alguien que entendió que la transformación de los conflictos comienza siempre por la transformación de las relaciones.
Como mediador de conflictos, me considero afortunado de haber podido aprender directamente de Jean Schmitz. Las personas pasan, pero las ideas, los valores y las enseñanzas permanecen. El mejor homenaje que podemos rendirle es seguir promoviendo espacios de diálogo, escucha y responsabilidad compartida allí donde exista un conflicto. Esa es, probablemente, la mejor manera de mantener vivo su legado.
Hoy queremos expresar nuestro agradecimiento por todo lo que aportó a las prácticas restaurativas, a la mediación, a la justicia restaurativa y a la cultura de la paz.
Descanse en paz.
Y que sus enseñanzas continúen inspirándonos para seguir construyendo espacios de diálogo, convivencia, reparación y entendimiento allí donde existan conflictos que necesiten ser abordados.
Gracias por todo, Jean.
Barcelona, 30 de mayo de 2026
Daniel Sererols Villalón, mediador de conflictos y conciliador privado