31 Mar El conflicto que no afrontas también decide por ti
El conflicto que no afrontas también decide por ti
Hace unos días, mi madre, Gregoria, nos compartió a sus tres hijos una frase que me llamó la atención. Me la apunté.
“La inacción genera duda y miedo. La acción genera confianza y coraje.” Autor: Dale Carnegie, escritor y conferenciante norteamericano nacido en 1888.
Han pasado algunos días y, de algún modo, esta idea me ha acompañado. Hasta el punto de invitarme hoy a escribir estas líneas.
El coste silencioso de no actuar
Hay momentos del año que invitan a parar.
La Semana Santa es uno de ellos.
Días festivos, menos ruido, más tiempo… y, a veces, más espacio mental del habitual. Y es precisamente en ese espacio donde suelen aparecer esos conflictos que llevamos tiempo evitando.
Conversaciones pendientes.
Decisiones que aplazamos.
Relaciones tensas que se mantienen en un equilibrio incómodo.
Porque el problema no siempre es el conflicto en sí.
El problema muchas veces es no afrontarlo.
En mi experiencia como mediador de conflictos -en el ámbito familiar, vecinal, laboral y empresarial- hay un patrón que se repite constantemente:
no actuar no elimina el conflicto, lo transforma.
Lo convierte en:
- Distancia emocional
- Malestar acumulado
- Interpretaciones erróneas
- Conflictos cronificados
Y, sobre todo, en una sensación interna difícil de explicar.
Porque no puedes tener una vida tranquila si tu mente está en guerra contigo mismo.
Evitar el conflicto puede parecer una forma de protegerse, pero a medio y largo plazo suele generar más desgaste que afrontarlo.
No es falta de motivación, es falta de propósito
Muchas personas no actúan porque sienten que “no es el momento”, que “ya pasará” o que “no saben cómo hacerlo”.
Pero en realidad, pocas veces es un problema de motivación.
Es un problema de propósito.
¿Para qué quieres resolver ese conflicto?
¿Qué ganarías si lo afrontaras?
¿Qué estás perdiendo por no hacerlo?
Cuando el propósito se hace claro -mejorar una relación, recuperar tranquilidad, poner límites, cerrar una etapa- la acción deja de ser una carga y pasa a ser una decisión.
Semana Santa: un buen momento para reflexionar
Este periodo puede ser una oportunidad.
No necesariamente para actuar de inmediato, pero sí para algo igual de importante: tomar conciencia.
Quizás estos días puedes preguntarte:
- ¿Qué conflicto estoy evitando?
- ¿Desde cuándo lo estoy aplazando?
- ¿Qué me impide afrontarlo?
- ¿Qué pasaría si doy el primer paso?
No se trata de resolverlo todo en unos días.
Se trata de dejar de ignorarlo.
Y tal vez, a la vuelta de estas minivacaciones, empezar a tomar decisiones.
La mediación como primer paso
No todos los conflictos se pueden -ni se deben- gestionar en solitario.
La mediación es una herramienta eficaz, confidencial y flexible que permite abordar conflictos de forma estructurada, con la ayuda de un profesional neutral.
Como mediador de conflictos, trabajo con personas que:
- Quieren mejorar la comunicación
- Necesitan desbloquear una situación enquistada
- Buscan soluciones prácticas sin recurrir directamente a la vía judicial
Ya sea en conflictos familiares, vecinales, laborales o entre los socios de una empresa, la mediación permite transformar el conflicto en una oportunidad de cambio.
Actuar también es una habilidad
Afrontar un conflicto no significa hacerlo perfecto.
Significa empezar.
Porque actuar no garantiza un resultado ideal,
pero no actuar sí garantiza que nada cambie.
Y en ese camino hay algo importante que conviene recordar:
la tranquilidad -y en parte la felicidad- no es solo una consecuencia.
También es una elección… y una habilidad.
Contacto
Si estás en un momento de bloqueo o tienes un conflicto que no sabes cómo abordar, puedo ayudarte.
Daniel Sererols Villalón
Abogado y mediador de conflictos
daniel@mediadorconflictos.com
Tel. 661 463 306