13 Dic Núria Pallach, terapeuta especializada en estrés y ansiedad
Núria Pallach, terapeuta especializada en estrés y ansiedad
Hay encuentros que no son casuales, sino profundamente significativos. Conocer a Núria Pallach fue uno de ellos. Fue gracias a Núria Cortés i Fusté y a Santi Martín, de Occident, en el marco de un entrañable encuentro de BNI GLOBAL en Barcelona, donde enseguida se hizo evidente que detrás de la terapeuta especializada en estrés hay una profesional con una mirada profunda, serena y transformadora sobre el bienestar emocional.
En esta entrevista, Núria comparte su recorrido vital y profesional, su manera de entender el estrés y la ansiedad como señales —y no como enemigos—, y la importancia de escuchar el cuerpo, las emociones y la mente como un todo. Hablamos también de conflicto, de mediación, de coherencia interna y de cómo el trabajo terapéutico puede convertirse en una auténtica mediación interior que facilita cambios reales y duraderos, tanto en el ámbito personal como relacional.
Una conversación serena y lúcida, que invita a detenerse, mirar hacia dentro y recordar que pedir ayuda puede ser el primer paso hacia una vida con más calma, claridad y coherencia.
1. ¿Quién es Núria Pallach, más allá de la terapeuta especializada en estrés? ¿Cómo has llegado a integrar la conciencia emocional en tu acompañamiento?
La búsqueda del bienestar y de la libertad interna ha sido el hilo conductor de toda mi vida. A través de un proceso personal muy profundo, he ido descubriendo cómo liberar miedos inconscientes, creencias limitantes, bloqueos e inseguridades que nos condicionan sin darnos cuenta. Las técnicas que utilizo en consulta son, precisamente, las que primero he aplicado en mí y que me han permitido transformarme de manera real y sostenible. Para mí, mirarte de verdad, convertirte en tu mejor aliada y vivir en coherencia contigo es una de las victorias más importantes que puede alcanzar una persona.
2. En tu perfil de LinkedIn y en tu web hablas de “propuestas terapéuticas contrastadas” para reducir el estrés y la ansiedad. ¿Cuál fue el momento clave que te llevó a optar por este camino?
El estrés y la ansiedad a menudo son solo la punta del iceberg: un aviso de que algo más profundo necesita ser escuchado. En mi propio camino descubrí que el origen del malestar no da miedo cuando tienes las herramientas para mirarlo de frente. Lo que realmente asusta es vivir de espaldas a aquello que te hace sufrir.
Trabajo con técnicas que la humanidad lleva siglos utilizando —y que ahora la ciencia avala— porque son eficaces para calmar el sistema nervioso y reequilibrar cuerpo y mente. La evidencia científica actual simplemente confirma aquello que las civilizaciones antiguas ya conocían. Hoy, muchas personas necesitan “tocar la prueba”, y los estudios son esa prueba.
3. ¿Qué tipo de personas suelen contactarte? ¿Qué perfil humano o emocional encuentras detrás de la ansiedad y el dolor crónico?
Principalmente trabajo con mujeres profesionales y directivas que asumen altas responsabilidades y han aprendido a priorizar a los demás antes que a sí mismas. El patrón común es: autoexigencia, omisión de las propias necesidades, ritmo frenético y sensación de culpa cuando intentan parar. También atiendo a personas de todo perfil, pero la mayoría llega buscando una regulación que les permita rendir sin pagarlo con la salud.
4. Explica cómo cooperas con profesionales médicos. ¿Cómo funciona este enfoque integrador?
Mi trabajo es complementario y siempre respeta el criterio médico. Nunca desaconsejo un tratamiento; hacerlo sería irresponsable. La medicina tiene un papel clave, y la terapia holística aporta herramientas de autorregulación emocional y corporal que potencian los resultados.
Cuando una persona está en tratamiento por dolor crónico, ansiedad, depresión o estrés, la combinación con el trabajo que realizamos en consulta a menudo acelera las mejoras y ayuda a integrar los cambios de una manera más profunda y estable.
5. Muchas personas intentan “ocultar” la ansiedad. ¿Cuáles son las señales invisibles que detectas y con qué trabajas primero?
Una de las señales más comunes es evitar el silencio, buscar estímulos constantemente. La actividad incesante, la necesidad de distracción o el “no tengo tiempo” son indicadores clásicos de un sistema nervioso saturado.
Trabajo primero ayudando a la persona a recuperar la capacidad de conectar consigo misma sin miedo, porque es ahí donde comienza la verdadera regulación.
6. El conflicto genera estrés. Has publicado en Facebook que “la mediación puede ser el camino para resolver conflictos sin pasar por procesos judiciales largos”. ¿Cómo se integra la mediación en tu práctica?
Cuando alguien llega a un proceso de mediación es porque la tensión ha superado la capacidad de gestionar la situación desde la calma. La terapia ayuda a disipar la niebla mental y emocional que se ha creado, y eso permite aprovechar mucho mejor la mediación: más claridad, menos reactividad y mayor capacidad de escucha.
7. Cuando surge un conflicto familiar (estrés, emociones, malentendidos), ¿cómo puede ayudar el trabajo terapéutico y cuándo sería oportuno combinarlo con un proceso de mediación?
El conflicto suele tener raíces en creencias inconscientes que condicionan cómo percibimos al otro y a nosotros mismos. Una sesión puede aportar alivio inmediato, pero para evitar repetir el mismo patrón es esencial trabajar estas creencias en profundidad.
Cuando existen bloqueos comunicativos o un estancamiento evidente, combinar la mediación con la terapia puede abrir el camino a soluciones reales y duraderas.
8. ¿Dirías que tu práctica es, en parte, una forma de mediación interna entre partes de nosotros que a menudo entran en contradicción?
Sí. Las partes internas entran en conflicto cuando no las escuchamos. El miedo a mirar hacia dentro crea la sensación de que hay “monstruos”, pero en realidad solo hay emociones que no han sido atendidas. Cuando las miras desde la calma, el miedo se desvanece y aparece una coherencia que transforma.
9. En tu acompañamiento hablas a menudo de desbloquear el cuerpo y la mente. En mediación también hablamos de desbloquear la comunicación entre personas. ¿Crees que existen analogías útiles entre ambas prácticas?
Totalmente. Igual que en mediación se desbloquea la comunicación externa, en terapia desbloqueamos la comunicación interna: cuerpo, emociones y pensamiento vuelven a trabajar alineados. Cuando una persona recupera coherencia interna, la comunicación con los demás se vuelve más clara, más honesta y menos reactiva. Ambos procesos comparten un mismo objetivo: restablecer el flujo para que la vida vuelva a moverse.
10. ¿Has visto alguna vez que una sesión terapéutica haya desbloqueado un conflicto personal o relacional? ¿Puedes compartir alguna experiencia breve?
Una directiva de una empresa muy exitosa quería resolver un conflicto con sus trabajadoras. Empezamos trabajando únicamente con ella, con el objetivo de intervenir posteriormente en la empresa. Pero el cambio interno fue tan profundo que el conflicto se resolvió por sí solo, sin necesidad de intervención externa. Cuando tú cambias, todo cambia.
11. Si pudieras dar un consejo a un mediador de conflictos que no conoce el trabajo emocional en profundidad, ¿qué le recomendarías?
Los conflictos externos suelen ser un reflejo de lo que aún no hemos resuelto dentro. Las emociones pueden ser una barrera, pero también pueden convertirse en la puerta de entrada a una solución real. Cuando un mediador entiende esto y lo integra, su trabajo se vuelve mucho más profundo y transformador.
12. ¿Qué le dirías hoy a una persona atrapada en su estrés o conflicto, que busca una primera clave para hacer un cambio?
Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de fortaleza y madurez. Cuando te permites entrar en terapia, cambias la relación contigo misma y con todo lo que te rodea. Es una decisión que realmente transforma vidas.
13. ¿Tienes alguna imagen, frase o práctica sencilla que te acompañe actualmente y que quieras compartir con los lectores?
Una práctica muy simple y poderosa consiste en poner una mano en el pecho y otra en el abdomen, cerrar los ojos y respirar lentamente durante un minuto. Ayuda a recentrarte y a recordar que, pase lo que pase fuera, tú eres tu hogar.
En las sesiones también comparto herramientas igual de sencillas y aplicables, para que la persona pueda integrarlas en su día a día y sentir que el proceso continúa entre sesiones.
¡Muchas gracias, Núria!
Barcelona, 13 de diciembre de 2025
Información de contacto – Núria Pallach:
📧 nurycrystall@gmail.com
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