01 Feb Enero 2026: Europa y la mediación como eje de transformación de la justicia
La Jornada Europea de Mediación JEM 2026 del ICAB y el mes euopeo de la cultura del diálogo.
Enero 2026: Europa y la mediación como eje de transformación de la justicia
Durante este pasado mes de enero de 2026 se ha celebrado en toda Europa el Día Europeo de la Mediación, concretamente el 21 de enero, una fecha que invita no solo a divulgar esta herramienta de resolución pacífica de conflictos, sino también a reflexionar sobre su papel creciente en nuestras sociedades, en los sistemas jurídicos y en la cultura democrática europea.
En estos días, en torno a esta conmemoración, se han llevado a cabo numerosas actividades en todo el territorio: conferencias, mesas redondas, jornadas formativas, reuniones institucionales, encuentros profesionales y publicaciones divulgativas, todas ellas con un denominador común: poner en valor la mediación como instrumento clave para la resolución pacífica de los conflictos.
Diversas entidades e instituciones han tenido un papel destacado, entre las cuales el Consell de l’Advocacia Catalana, el Il·lustre Col·legi de l’Advocacia de Barcelona (ICAB), el Col·legi de Doctors i Llicenciats en Filosofia, Lletres i Ciències, el Col·legi Oficial de Treball Social de Catalunya, la Universitat de Barcelona, la Associació de Professionals de la Mediació de Catalunya (ACDMA), así como otros colectivos profesionales, universidades, administraciones públicas y entidades diversas, entre ellas Logos Media. Esta intensa actividad evidencia la importancia creciente de la mediación y el interés social, profesional e institucional que despierta.
Más allá de una conmemoración puntual, el mes de enero se convierte así en una oportunidad para poner el foco en la mediación como instrumento esencial de convivencia, cohesión social y acceso a una justicia más humana, eficiente y participativa.
En un contexto de litigiosidad todavía elevada, aunque con indicios recientes de descenso, junto a la sobrecarga de los juzgados, la complejidad de las relaciones personales, familiares y profesionales y la necesidad de preservar la convivencia, la mediación emerge como una herramienta clave para transformar los conflictos en oportunidades de diálogo, entendimiento y reconstrucción de vínculos.
La Jornada Europea de Mediación JEM 2026 del ICAB: los retos de la mediación ante los nuevos escenarios
En el marco de las actividades conmemorativas del Día Europeo de la Mediación, destaca especialmente la Jornada Europea de Mediación JEM 2026 celebrada en el Il·lustre Col·legi de l’Advocacia de Barcelona, centrada en los retos actuales de la mediación ante los nuevos escenarios derivados de la Ley Orgánica 1/2025 y la implantación progresiva de los MASC en España. La sesión reunió a profesionales del ámbito jurídico, académico e institucional y se consolidó como un espacio de reflexión profunda sobre el presente y el futuro de la cultura del diálogo y de la justicia participativa.
Durante la jornada, a la que asistí acompañado de mis compañeros Jordi Vives i Carbonell, Bertram Müller y Enric Soriano, se puso de relieve la importancia del trabajo interdisciplinar en el ámbito de la mediación. Jordi Vives i Carbonell, mediador, investigador mercantil y perito calígrafo; Bertram Müller, mediador, biomecánico y educador; y Enric Soriano, abogado, referente europeo en el mundo del derecho sistémico, mediador y administrador de fincas, aportan perfiles profesionales complementarios que reflejan la riqueza y transversalidad que caracteriza hoy a los MASC. La presencia conjunta de profesionales procedentes de la mediación, el ámbito jurídico, la investigación, la educación, la gestión patrimonial y el peritaje evidencia que la resolución dialogada de conflictos no es un ámbito aislado, sino un espacio de colaboración entre disciplinas orientadas a un mismo objetivo: facilitar acuerdos sostenibles y humanizar los procesos de gestión de controversias.
Entre las intervenciones más destacadas se encontraron las de Cristina Vallejo, Carles García Roqueta, Javier Wilhelm, David Bondia, Carme Panchón e Isabel Viola de Mestre, cuyas aportaciones ofrecieron una visión plural, rigurosa y profundamente práctica sobre el presente y el futuro de la mediación.
Especialmente significativa fue la intervención de Carme Panchón, que planteó una reflexión de gran calado humano y social: cómo podemos medir el sufrimiento de las personas inmersas en procesos judiciales. Panchón subrayó que la mediación es el único MASC que trata directamente la relación entre las personas y recordó que no se trata de volver a discutir el conflicto, sino de plantear un nuevo escenario. Incidió en que la función del mediador no es decidir ni imponer, sino ordenar el diálogo, crear un espacio seguro sin gritos, reproches ni amenazas y facilitar que las propias partes encuentren soluciones. Señaló además que la mediación requiere temple, profesionalidad y buena fe, y que su impulso, incluso cuando se establece la obligatoriedad de su intento previo, tiene como finalidad favorecer el acuerdo y evitar conflictos posteriores más costosos emocional y judicialmente. En este sentido, destacó que la mediación es especialmente adecuada cuando el conflicto es claramente relacional.
En la misma línea, David Bondia, Síndic de Greuges de Barcelona, puso el acento en la idea de facilitar soluciones desde el ámbito institucional, explicando cómo la Sindicatura desarrolla mediaciones administrativas orientadas a mejorar la relación entre ciudadanía y administración mediante propuestas que combinan elementos de mediación y conciliación.
Por su parte, Isabel Viola de Demestre aportó una mirada jurídica y organizativa especialmente relevante, destacando la importancia del control de calidad, la generación de estadísticas y la profesionalización de los servicios de mediación. Introdujo además la idea del triaje de conflictos, inspirada en modelos sanitarios y sistemas judiciales de múltiples puertas, defendiendo que cada controversia debe derivarse al mecanismo más adecuado tras un análisis previo de su naturaleza y contexto relacional. Asimismo, subrayó que el marco legal de la mediación permite su aplicación a todo tipo de conflictos y que la práctica profesional incorpora dimensiones emocionales y comunicativas que van más allá del texto normativo. También puso de relieve la evolución cultural que se está produciendo tanto en la ciudadanía como en el ámbito académico y profesional, evidenciada por el incremento de solicitudes de mediación, la incorporación de los MASC en planes docentes universitarios y el aumento de profesionales que duplican casos gestionados mediante mediación. Finalmente, su análisis sobre la figura del tercer experto o evaluador neutral puso de manifiesto que no existe una fórmula universal para asignar procedimientos de resolución de conflictos de manera automática, sino que la idoneidad de cada mecanismo depende del contexto, de los intereses reales de las partes y de los objetivos perseguidos.
El Día Europeo de la Mediación: origen y sentido
El Día Europeo de la Mediación se celebra cada 21 de enero en conmemoración de la aprobación, en 1998, de la Recomendación R(98)1 del Consejo de Europa sobre mediación familiar, un texto pionero que marcó el inicio del reconocimiento institucional de la mediación como instrumento esencial para la gestión pacífica de los conflictos. Desde entonces, el Consejo de Europa y posteriormente la Unión Europea han ido desplegando un marco normativo progresivamente más sólido, promoviendo la mediación familiar, civil y mercantil, penal y restaurativa, administrativa, escolar, comunitaria e intercultural. El 21 de enero es, por tanto, una fecha simbólica que celebra una manera diferente de entender la justicia: más humana, participativa, restaurativa y orientada a la convivencia.
Qué es la mediación
La mediación es un método autocompositivo de resolución de conflictos mediante el cual dos o más partes, con la ayuda de un tercero imparcial, intentan llegar por sí mismas a acuerdos consensuados que den respuesta a sus intereses, necesidades y preocupaciones. A diferencia del proceso judicial, la mediación sitúa a las personas en el centro, promueve el diálogo y la comunicación, fomenta la corresponsabilidad en la toma de decisiones, busca soluciones duraderas y sostenibles y preserva las relaciones personales, familiares, vecinales o profesionales. La mediación no consiste en decidir quién tiene razón, sino en facilitar el entendimiento mutuo y ayudar a las partes a construir soluciones propias, transformando el conflicto en un espacio de encuentro. Desde el punto de vista jurídico, la mediación es un método autocompositivo de resolución de conflictos, lo que significa que son las propias partes quienes construyen y acuerdan la solución con el apoyo de una tercera persona imparcial que no impone ninguna decisión. En cambio, hablamos de métodos heterocompositivos cuando la solución es adoptada por un tercero con autoridad para decidir, como ocurre con un juez en un proceso judicial o un árbitro en un arbitraje. La diferencia esencial es que en los sistemas autocompositivos la decisión nace de la voluntad de las partes, mientras que en los heterocompositivos proviene de una autoridad externa que resuelve el conflicto por ellas.
Por qué la mediación es especialmente importante hoy
Vivimos en sociedades cada vez más complejas, diversas e interconectadas, donde los conflictos ya no son excepciones, sino una realidad estructural de la vida social. Los juzgados se encuentran a menudo desbordados, los tiempos de resolución se alargan, los costes emocionales y económicos aumentan y no pocas veces las sentencias no resuelven el conflicto real subyacente. La mediación permite ofrecer respuestas más rápidas, flexibles y ajustadas a las necesidades de las partes, contribuyendo a la descongestión de los tribunales. Los conflictos familiares, vecinales, educativos y laborales implican emociones, relaciones continuadas y vínculos personales que difícilmente pueden abordarse de manera adecuada mediante resoluciones estrictamente jurídicas. En este ámbito, la mediación, especialmente la mediación familiar y comunitaria, es probablemente la herramienta más adecuada y eficaz. Además, la mediación refuerza la responsabilidad individual, la participación activa, el empoderamiento ciudadano y la resolución dialogada de los conflictos, contribuyendo a la construcción de sociedades más cohesionadas, maduras y democráticas.
Por qué España impulsa los MASC y la mediación
En los últimos años, y especialmente con la Ley Orgánica 1/2025, España ha realizado una apuesta decidida por potenciar los Medios Adecuados de Solución de Controversias, entre los cuales la mediación ocupa un lugar central. Esta reforma responde a diversos objetivos estratégicos: modernizar la justicia, favorecer una desjudicialización inteligente, cumplir los compromisos europeos y mejorar la convivencia social. Especialmente en los conflictos familiares y personales, la mediación se muestra como una herramienta especialmente adecuada, ya que permite preservar vínculos, proteger a menores, reducir el sufrimiento emocional y construir soluciones estables y duraderas.
Una primera evidencia cuantitativa del impacto de los MASC en España
Recientemente han comenzado a conocerse algunos datos que permiten observar los primeros efectos medibles de la aplicación de los Medios Adecuados de Solución de Controversias. De acuerdo con información difundida a partir de datos del Consejo General del Poder Judicial, durante el último trimestre de 2025 la interposición de nuevos procedimientos civiles se habría reducido en más de un 30 por ciento respecto del mismo período del año anterior. Este descenso contrasta con la tendencia de crecimiento sostenido que se venía registrando en trimestres previos y se interpreta, desde diversos ámbitos institucionales y profesionales, como una de las primeras consecuencias positivas y cuantificables de la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025. La reducción de la entrada de nuevos litigios en los juzgados supone un alivio de la carga judicial y apunta hacia una progresiva consolidación de una cultura de resolución dialogada de los conflictos, una evolución valorada muy favorablemente por entidades y proyectos formativos vinculados a la mediación y a los MASC.
Mediación y Unión Europea: una conexión profunda
La mediación no es solo una herramienta jurídica, sino una expresión directa de los valores fundacionales de la Unión Europea y de su proyecto político, social y cultural. Lejos de ser una opción marginal, la mediación forma parte del núcleo del modelo europeo de justicia, convivencia y cohesión social. El artículo 2 del Tratado de la Unión Europea establece que la Unión se fundamenta en valores como el respeto de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos. La mediación encarna estos valores situando a las personas en el centro del proceso, permitiendo que construyan sus propias soluciones, fomentando el diálogo y la corresponsabilidad, garantizando el equilibrio entre las partes y asegurando procesos estructurados y transparentes. La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea refuerza este marco, especialmente en ámbitos como la tutela judicial efectiva, la buena administración, la protección de la vida privada y familiar y los derechos de los menores. Desde finales del siglo XX, el Consejo de Europa y la Unión Europea han impulsado de forma sostenida la mediación como instrumento estratégico de política pública, destacando la Directiva 2008/52/CE sobre determinados aspectos de la mediación en asuntos civiles y mercantiles. Esta orientación ha sido determinante para que muchos Estados miembros, entre ellos España, reformaran sus ordenamientos internos para potenciar los MASC y, de manera destacada, la mediación. Países como Italia, Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania o Portugal han desarrollado sistemas avanzados de mediación integrándola de forma natural en sus modelos de justicia y políticas públicas. Este desarrollo normativo y práctico refleja una convicción profunda: la mediación forma parte del patrimonio cultural europeo, heredero de una tradición humanista basada en el diálogo, la cooperación y la búsqueda de consensos.
Mediación, justicia restaurativa y futuro
La mediación forma parte de un paradigma más amplio, el de la justicia restaurativa, que pone el acento en la reparación del daño, la responsabilidad, la reconstrucción de relaciones y la reconciliación social. Este modelo conecta profundamente con la tradición humanista europea y con la necesidad de construir sociedades basadas en el diálogo, el respeto y la convivencia.
Conclusión: una apuesta de país y de continente
Celebrar el Día Europeo de la Mediación es reafirmar un compromiso colectivo con el diálogo, la paz social, la responsabilidad compartida y la cultura del acuerdo. La mediación no es una alternativa menor a la justicia, sino una forma más avanzada, madura y humana de entenderla. La conexión entre la normativa española, el derecho europeo y los principios fundacionales de la Unión Europea no es circunstancial, sino profunda: la mediación es una expresión directa del proyecto europeo de convivencia, paz y cohesión social.
Daniel Sererols Villalón
Abogado mediador
Tel. 661 463 306
daniel@mediadorconflictos.com
Barcelona, 1 de febrero de 2026