23 Dic El Consejo de Ciudad de Barcelona
El Consejo de Ciudad de Barcelona: convivencia y movimiento vecinal por una ciudad más amable
El pasado martes 16 de diciembre se celebró el Plenario del Consejo de Ciudad de Barcelona, máximo órgano consultivo y de participación ciudadana de la ciudad, en una sesión presidida por el Sr. Jaume Collboni, alcalde de Barcelona. El plenario volvió a poner de manifiesto la importancia de este espacio como punto de encuentro entre instituciones, sociedad civil organizada y movimiento vecinal para reflexionar colectivamente e incidir en las políticas públicas de la ciudad.
En este plenario participé en representación vecinal del Distrito de Sants-Montjuïc, ejerciendo la representación de los ocho consejos de barrio del distrito, como espacios de participación territorial que canalizan la voz del vecindario en cuestiones clave como la convivencia, el espacio público, la vivienda y los servicios comunitarios. Esta mirada de proximidad aporta al Consejo de Ciudad una perspectiva arraigada en los barrios y en los conflictos cotidianos que se generan en ellos.
La sesión contó también con la presencia de diversos representantes institucionales y sociales relevantes, entre los cuales Marc Serra, exconcejal del Distrito de Sants-Montjuïc, con una trayectoria estrechamente vinculada a las políticas de barrio, la participación ciudadana y la convivencia urbana, así como el Sr. Pedro Aguilera Cortés, comisionado de Participación del Ayuntamiento de Barcelona, responsable del impulso y el fortalecimiento de los espacios de democracia participativa en la ciudad.
En el transcurso del plenario se aprobaron diversos dictámenes de gran relevancia para el presente y el futuro de Barcelona: Barcelona Amable y Amigable: un espacio para convivir todo el mundo; Presupuestos y ordenanzas fiscales 2026; y Medidas relacionadas con la vivienda en Barcelona.
Desde una perspectiva de mediación de conflictos y MASC, este artículo pone el foco en aquellos elementos del plenario que conectan directamente con la convivencia urbana, el trabajo comunitario y el papel esencial del movimiento vecinal.
El dictamen Barcelona Amable y Amigable representa una apuesta clara por un modelo de ciudad basado en la convivencia, la corresponsabilidad ciudadana y la prevención de los conflictos. En una ciudad diversa y compleja como Barcelona, el conflicto forma parte de la vida cotidiana; el reto no es evitarlo, sino gestionarlo adecuadamente.
Desde esta mirada, el dictamen refuerza una idea fundamental: no todo conflicto debe tener una respuesta sancionadora o policial. Muchas situaciones pueden y deben ser abordadas mediante herramientas de diálogo, mediación comunitaria, educación social e intervención preventiva, en coherencia con los Medios Adecuados de Solución de Conflictos y con una larga tradición barcelonesa de gestión dialogada de los conflictos en los barrios.
Uno de los aspectos más relevantes del debate fue el reconocimiento del papel de los educadores de barrio y de los mediadores nocturnos como figuras clave en la gestión de la convivencia, especialmente en entornos de ocio nocturno y en franjas horarias sensibles.
En este marco, se puso en valor la figura del alcalde de noche y el trabajo del Consejo de Noche, espacios pensados para coordinar políticas de convivencia, ocio y uso del espacio público. Cabe remarcar que estos dispositivos no cuentan con policía municipal, y que su esencia es preventiva, educativa y mediadora, no sancionadora.
Resulta especialmente relevante la labor impulsada por la Sra. Zapata, vinculada a las políticas de noche, que apuesta por el acompañamiento, la mediación y la reducción de conflictos. En este contexto, es injusto y erróneo calificar a los mediadores nocturnos como una supuesta policía encubierta, una afirmación que desvirtúa completamente su función real e invisibiliza un trabajo imprescindible para la convivencia urbana.
El debate del Consejo de Ciudad permitió también conectar estas reflexiones con la evolución de las ordenanzas municipales de Barcelona. En este sentido, cabe tener presente que el Ayuntamiento de Barcelona está actualizando y reforzando las ordenanzas municipales para sancionar conductas incívicas, con un endurecimiento significativo de las multas por incivismo.
Este cambio normativo se concreta en la nueva Ordenanza de Convivencia o de civismo, que, una vez aprobada definitivamente y publicada oficialmente, está previsto que entre en vigor en febrero de 2026. La reforma amplía el catálogo de conductas sancionables e incrementa las cuantías de determinadas multas, especialmente en relación con el uso inadecuado del espacio público y el ocio nocturno.
Este nuevo escenario plantea un reto importante: cómo articular un régimen sancionador más duro con políticas preventivas, educativas y de mediación, de modo que el endurecimiento de las sanciones no sustituya ni desplace la labor de los educadores de calle, mediadores comunitarios y dispositivos de convivencia que trabajan desde la proximidad.
El movimiento vecinal continúa siendo un pilar fundamental del Consejo de Ciudad. Tanto las asociaciones de vecinos, como la AVV Plaça de la Farga, como la Federación Vecinos, tienen un papel clave en la defensa de los derechos sociales, la vivienda y la convivencia en los barrios, así como en el fortalecimiento de los espacios de participación ciudadana en la ciudad.
Quiero dedicar expresamente esta publicación a Carolina Torredemer, presidenta de la Federación Vecinos, y a Andreu Rojas, miembro de la junta de la misma Federación, por su compromiso constante, riguroso y generoso con la ciudad, y por su implicación activa en espacios de participación como el Consejo de Ciudad de Barcelona.
Finalmente, cabe destacar que ya se ha constituido la Comisión de Amparo del Consejo de Ciudad, un instrumento fundamental para garantizar los derechos de participación de la ciudadanía y de las entidades. Su puesta en funcionamiento refuerza el papel del Consejo como espacio real de democracia participativa y de protección ante posibles disfunciones institucionales.
El Plenario del Consejo de Ciudad de Barcelona del 16 de diciembre refleja una ciudad en transformación, que debate cómo combinar ordenanza y convivencia, sanción y prevención, seguridad y cohesión social. Desde la mirada de la mediación de conflictos y los MASC, y desde la representación vecinal, el reto es claro: construir una Barcelona amable y amigable que regule cuando sea necesario, pero que apueste decididamente por el diálogo, el trabajo comunitario y la implicación vecinal como ejes centrales de convivencia y cohesión.
Daniel Sererols Villalón, abogado y mediador de conflictos
AVV Plaça de la Farga (Federación Vecinos) · Miembro del Consejo de Ciudad de Barcelona · Representante vecinal del Distrito de Sants-Montjuïc
Tel. 661.463.306
daniel@mediadorconflictos.com
Barcelona, 23.12.2025