Cuando la salud entra en conflicto: mediación para construir acuerdos

Cuando la salud entra en conflicto: mediación para construir acuerdos

Reflexiones desde el Día Europeo de la Mediación (2026)

El pasado 19 de enero tuve la oportunidad de asistir a la mesa redonda “Cuando la salud entra en conflicto: mediación para construir acuerdos”, una jornada organizada con motivo del Día Europeo de la Mediación por la Comisión de Mediación del Colegio Oficial de Trabajo Social de Cataluña (TSCAT), con la implicación activa de la Comisión de Salud Mental.

Quiero comenzar este artículo expresando mi más sincero agradecimiento a Gemma Pellicé Gibernau, mediadora, miembro del Colegio Oficial de Trabajo Social de Cataluña y compañera en FP La Salle Gràcia, por haberme invitado personalmente a participar en este espacio de reflexión. Gracias, Gemma, por pensar en mí y por facilitarme el acceso a una jornada profundamente inspiradora, rigurosa, enriquecedora y pedagógica, que me ha permitido aprender, profundizar y ampliar la mirada sobre la mediación en el ámbito de la salud.

Una dedicatoria especial

Me gustaría dedicar también esta publicación a Sara Daví y a su equipo. Profesora mía de mediación, fue quien me abrió las puertas al conocimiento y a la realidad de la mediación en el ámbito sanitario. Siempre que me encuentro ante situaciones complejas de salud, recuerdo su magisterio, su mirada y su manera de entender la mediación, tan rigurosa como profundamente humana.

Mediación en salud: mucho más que gestionar conflictos

La mediación en salud representa hoy uno de los campos con mayor potencial dentro de la mediación de conflictos y los MASC (Medios Adecuados de Solución de Controversias). Es un ámbito donde confluyen emociones intensas, situaciones de vulnerabilidad, presión asistencial, dinámicas familiares complejas y decisiones de alto impacto personal, social y comunitario.

En este contexto, el mediador en salud se convierte en una figura clave para facilitar el diálogo, restaurar vínculos, generar confianza y crear espacios seguros de comunicación, especialmente cuando las personas implicadas atraviesan momentos de fragilidad emocional.

Durante la jornada se compartió una idea que resume con gran acierto la esencia de la mediación:

“Cuando la persona enrocada se siente comprendida, puede estar dispuesta a hablar.”

Esta frase condensa una verdad profunda: la comprensión abre la puerta al diálogo, y el diálogo permite transformar el conflicto en oportunidad.

Mediación sanitaria y mediación en salud: conceptos diferentes

Uno de los aspectos más relevantes de la jornada fue la distinción clara entre mediación sanitaria y mediación en salud, dos realidades a menudo confundidas, pero conceptualmente diferentes.

La mediación sanitaria se centra en la organización de los servicios sanitarios, los circuitos asistenciales, la relación entre profesionales e instituciones y la gestión de los conflictos que surgen en estos entornos.

La mediación en salud, en cambio, pone el foco en la persona, en su entorno familiar, social y comunitario, y en el impacto emocional, relacional y vital que genera la situación de conflicto.

Esta mirada humanista convierte la mediación en salud en una herramienta de gran valor restaurativo, capaz de favorecer procesos de reparación emocional y de reconstrucción de relaciones significativas.

El valor transformador de la mediación sanitaria

La mediación sanitaria desempeña un papel fundamental en la defensa de los derechos de las personas con necesidades adaptativas, promoviendo la plena inclusión en la toma de decisiones y evitando que la vulnerabilidad se convierta en una desventaja.

Se convierte también en un espacio de escucha activa para usuarios, profesionales y familias, facilitando la comprensión mutua, la reducción de tensiones y la gestión constructiva de situaciones emocionalmente complejas. Este espacio de diálogo permite reconstruir vínculos, restablecer la confianza y rehumanizar la medicina, situando nuevamente a la persona en el centro del sistema.

En la práctica, la mediación sanitaria resulta especialmente útil en:

  • Conflictos intrafamiliares vinculados a la atención personal, el cuidado, la dependencia o la toma de decisiones sensibles.
  • Conflictos entre personas usuarias y/o familias con centros asistenciales, servicios sanitarios o equipos profesionales.
  • Conflictos interprofesionales dentro de los propios equipos sanitarios, favoreciendo la cohesión, la cooperación y un buen clima laboral.

Así, la mediación sanitaria no solo gestiona conflictos, sino que transforma relaciones, mejora procesos asistenciales y contribuye a una atención más humana, empática y eficiente.

La mediación como proceso emocionalmente curativo

Uno de los grandes aprendizajes de la jornada fue constatar que la mediación puede ser emocionalmente curativa. No se trata únicamente de alcanzar acuerdos, sino de restablecer relaciones, sanar heridas emocionales y generar comprensión mutua.

En contextos de salud mental, diversidad funcional, dependencia o enfermedad crónica, la mediación ofrece un espacio seguro donde se reducen tensiones, se previene la escalada del conflicto, se humaniza la atención, se fomenta la toma de decisiones compartida y se mejora la calidad de vida de todas las partes implicadas.

La mediación se consolida, así como un complemento imprescindible de los sistemas sanitarios y sociales, aportando una dimensión relacional que a menudo queda invisibilizada.

La experiencia profesional: mediación y salud mental, una realidad posible

Desde mi experiencia como mediador profesional, he tenido ocasión de acompañar procesos en los que participaban personas con diagnósticos de esquizofrenia, trastornos del espectro autista, depresiones severas y otras situaciones de salud mental. Estas vivencias me han permitido constatar que la mediación es posible -y a menudo muy valiosa- en estos contextos, siempre que se disponga del entorno adecuado, las adaptaciones metodológicas pertinentes y un profundo respeto por los ritmos y necesidades de cada persona.

Esta mesa redonda ha sido para mí especialmente interesante y provechosa, ya que me ha permitido profundizar en la comprensión de estas realidades, compartir miradas con otros profesionales y reafirmar una convicción profunda:
las personas con problemas de salud mental deben poder participar activamente en procesos de mediación.

Soy un firme defensor del derecho de estas personas a ser escuchadas, reconocidas y empoderadas, evitando visiones paternalistas o excluyentes. La mediación, bien planteada, puede ofrecerles un espacio seguro donde expresarse, comprender mejor los conflictos que viven y construir acuerdos con sentido para ellas.

¿Se puede mediar dentro de las administraciones públicas?

Uno de los momentos más sugerentes de la jornada fue la reflexión planteada por Artur Román, cuando formuló una pregunta tan directa como relevante:
¿se puede mediar dentro de las administraciones públicas?

Personalmente, me llamó muy positivamente la atención la argumentación que desarrolló para darle respuesta, haciendo referencia a la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del procedimiento administrativo común de las administraciones públicas, y poniendo de relieve las posibilidades reales de integrar la mediación y los MASC dentro del funcionamiento ordinario de las instituciones.

En concreto, el artículo 86.1 de esta norma abre la puerta a la celebración de acuerdos, pactos, convenios o contratos, que pueden tener la consideración de actos finalizadores de los procedimientos administrativos o insertarse en ellos con carácter previo. Este marco jurídico legitima plenamente la incorporación de la mediación dentro de la actividad administrativa, y permite avanzar hacia una administración más dialogante, eficiente, humana y orientada al consenso, capaz de prevenir litigios, reducir la conflictividad y mejorar la relación con la ciudadanía.

El papel fundamental del TSCAT y de la Sociedad Catalana de Mediación en Salud

Quiero destacar especialmente la labor de la Comisión de Mediación del TSCAT, así como la implicación decidida de la Comisión de Salud Mental, que han hecho posible una jornada de altísimo nivel profesional, académico y humano.

Asimismo, merece un reconocimiento muy especial la Sociedad Catalana de Mediación en Salud, formada por profesionales altamente comprometidos como Artur Román, Carles Garcia Roqueta, Mercè Alaball y muchas otras personas, que trabajan incansablemente para consolidar este campo emergente.

Llamamiento a la participación de los profesionales del trabajo social

Aprovechando esta reflexión, quiero animar a todos los trabajadores y trabajadoras sociales interesados en la mediación, los MASC y la gestión positiva del conflicto a implicarse activamente en el Colegio Oficial de Trabajo Social de Cataluña y en su Comisión de Mediación.

📩 mediacio@tscat.cat

Vuestra participación es clave para seguir construyendo una mediación sólida, interdisciplinar, inclusiva y transformadora.

Conclusiones: cuidar personas, restaurar relaciones, construir convivencia

La jornada “Cuando la salud entra en conflicto: mediación para construir acuerdos” reafirmó una convicción profunda: la mediación en salud y la mediación sanitaria no solo resuelven conflictos, sino que cuidan personas.

En un mundo cada vez más acelerado, tenso y fragmentado, la mediación ofrece tiempo, palabra, escucha y reconocimiento, cuatro elementos esenciales para reconstruir vínculos y generar convivencia.

Como mediador de conflictos, conciliador privado y profesional de los MASC, estoy convencido de que la mediación en salud representa un campo de presente y de futuro, con un enorme potencial para humanizar las relaciones, mejorar la calidad institucional y contribuir a una sociedad más dialogante, justa y cohesionada.

Contacto:

Daniel Sererols Villalón
Abogado mediador

📞 661 463 306
✉️ daniel@mediadorconflictos.com

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